El debate sobre los precios de la vivienda volvió a encenderse en Colombia tras el aumento del salario mínimo para 2026, que quedó en $1.750.905, más un auxilio de transporte de $249.095, lo que representa un incremento de 23%.
A raíz de esto, el presidente Gustavo Petro pidió investigar a las constructoras por supuestos aumentos injustificados en el valor de las viviendas.
Frente a estas declaraciones, el gremio constructor salió a explicar qué está pasando realmente con los costos y por qué el salario mínimo sí tiene un impacto en el sector, aunque no de la manera que muchos creen.
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Aumento del mínimo sí impacta al sector
¿Qué le dijeron las constructoras al gobierno sobre el aumento de los precios de vivienda?
Camacol es la Cámara Colombiana de la Construcción, el gremio que representa a las empresas constructoras del país, tanto de vivienda de interés social como de vivienda para otros segmentos. Es, en pocas palabras, la voz del sector constructor ante el Gobierno y la opinión pública.
Tras las declaraciones del presidente Petro, Camacol respondió que no se han definido aumentos generalizados en los precios de la vivienda y que, por ahora, es prematuro hablar de alzas automáticas. El gremio aclaró que ninguna constructora ha recibido instrucciones para subir precios ni existe una decisión colectiva en ese sentido.
Sin embargo, también explicó que hay un punto que no se puede ignorar: mientras la ley mantenga la indexación de la vivienda al salario mínimo, los costos del sector se ajustan cuando el mínimo sube. Esto no es una decisión de las constructoras, sino una regla que está establecida en la ley y en el Plan Nacional de Desarrollo aprobado por el actual Gobierno.

Vamos a desglosar lo anterior: ¿qué es la indexación?
Aquí es donde suele haber más confusión.
La indexación significa que ciertos valores se calculan tomando como referencia el salario mínimo. En Colombia, los topes máximos de precio de la vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP) están definidos en salarios mínimos, no en pesos fijos.
Ojo a este detalle clave:
Estos topes son límites máximos, no aumentos automáticos, ni estandarizados.
Esto quiere decir que la ley establece hasta cuánto puede costar una vivienda VIS o VIP, pero no obliga a que todas las viviendas suban de precio cada vez que sube el salario mínimo. Cada proyecto decide su precio según sus costos, su etapa y su mercado.
Viviendas VIS y VIP: las más afectadas
¿En cuánto quedaron los topes de los precios de las viviendas VIS y VIP en 2026 tras aumento del salario mínimo?
Con el nuevo salario mínimo de $1.750.905 (sin contar el auxilio de transporte), los topes legales quedaron así:
- Vivienda de Interés Social (VIS):
- Tope general: 135 salarios mínimos, equivalente a $236,37 millones.
- En grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta y Pereira: 150 salarios mínimos, es decir, $262,63 millones.
- VIS de renovación urbana: 175 salarios mínimos, con un máximo de $306,40 millones.
- Vivienda de Interés Prioritario (VIP):
- Tope de 90 salarios mínimos, equivalente a $157,58 millones.
Todos estos valores salen de una operación simple: multiplicar el nuevo salario mínimo por los topes definidos en la ley. No son cifras creadas por las constructoras ni decisiones recientes del gremio.
¿Qué significa desindexar la vivienda? (desindexar = quitar la relación con el salario mínimo)
Antes incluso de decretar el aumento del salario mínimo, el Gobierno habló de la posibilidad de desindexar la vivienda, es decir, quitar la relación directa entre el precio de la vivienda y el salario mínimo, para evitar aumentos fuertes en los topes VIS y VIP.
Tras conocerse el incremento de 23%, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, mencionó un decreto para desindexar varios bienes. Sin embargo, aclaró que en el caso de la vivienda el tema es más complejo, porque los topes están definidos por ley.
Economistas como Germán Ricaurte han sido claros: “el presidente no puede desindexar el valor de la vivienda VIS y VIP mediante un decreto, ya que estos límites están fijados en normas legales y en el Plan Nacional de Desarrollo. Cualquier cambio requiere un proceso legal y diálogo con el sector”.

El contexto actual del sector vivienda
Camacol también recordó que el sector no atraviesa su mejor momento. En 2025, más de 24.000 familias desistieron de comprar vivienda tras la cancelación del programa Mi Casa Ya, que era clave para los hogares de menores ingresos.
Según el gremio, el aumento del salario mínimo tomó por sorpresa a toda la economía y se suma a un escenario de incertidumbre. Por eso, aseguran que su prioridad no es la confrontación política, sino acompañar a los compradores, proteger el empleo y mantener la viabilidad de los proyectos.
¿Deben subir los precios de la vivienda por el salario mínimo?
Para responder, es clave entender que el aumento del salario mínimo sí impacta los costos de la construcción, como la mano de obra y algunos insumos, pero no obliga automáticamente a subir los precios de venta.
Cada proyecto es diferente y cada constructora evalúa sus costos, su etapa de obra y la demanda del mercado. Lo que sí es cierto es que, mientras la vivienda siga indexada al salario mínimo, los topes legales se ajustarán cada año.
Por eso, más que hablar de estafas, el llamado del sector es a dar una discusión clara y técnica, que proteja a las familias que sueñan con vivienda propia y a un sector que genera miles de empleos en Colombia.
En Tr3nds Inmobiliaria, seguiremos explicándote estos temas con un lenguaje sencillo, para que tomes decisiones informadas y sin confusiones.
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